Wednesday, March 29, 2006

Año Nuevo

Simón estaba fumando un cigarrillo mientras el cielo se estaba cayendo. Ahí, el diciembre de 1999, sentado en el techo de su casa había visto los últimos días del año pasar encendiendo cerillo tras cerillo, cigarrillo tras cigarrillo, día tras día. Estaba esperando a que algo sucediera y para su fortuna, algo iba a cambiar.

Respirando lentamente y se dio cuenta que su fin solamente había comenzado. "Espero tener mejor suerte a la próxima" pensaba sintiéndose algo vacío como su cajetilla de cigarrillos. Pero él bien sabía que ese era uno de esos deseos ciego como el de un niño que, al ver los fuegos artificiales, sueña que jamás se apaguen aquellas bailarinas que adornaban el cielo con cientos de colores para al final terminar desilusionado con nada más que las estrellas opacadas por un olor a pólvora fría. Y así empezaría su año, desilusionado y con un olor a pólvora fría; solo, solitario, y abandonado de sí mismo entreteniéndose con aquellas pequeñas luces efímeras y distantes, con unas agenda telefónica de amigos y familiares fuera del alcance del teléfono, sintiendo como tocaban siempre la canción de alguien más, preguntándose porque su cara se asemejaba tanto al rostro de la pena que se escondía detrás de sus ojos, imaginándose a dónde se iba su precioso tiempo (y con él sus pertenencias más amadas), con un último cigarrillo que disfrutar...

Deseo por sólo un momento nunca terminar ese último placer del día, pero sintiéndose tan tonto como creer en un cuento de hadas y castillos mágicos se decidió a encenderlo preguntándole a Dios cuánto tiempo más habría de esperar para alejarse lentamente. Tomando su cigarrillo por un momento entre sus labios, contuvo su aliento para encender aquella flor cálida entre sus manos. Meditó por un segundo y al final empezó a arder. Bocanada tras bocanada, se detenía esperando aquella hora fatídica que lo devolviera a un año más de estar en algún punto entre la muerte y no estar viviendo. Entre tanto, el resonar de los cuetes, palomas de periódico, fuegos artificiales, chifladotes, gritos de júbilo adelantados, sirenas de ambulancias y patrullas, el claxon de los carros, lo hacían creer toda palabra que no estaba pensando. En un delirio de locura soltó su cigarrillo inconcluso y corrió huyendo del sol que le mostraría el amanecer de un nuevo año, corrió detrás del sol para alcanzarlo por la espalda y pedirle de regreso todos aquellos días que le había robado. Tal vez entonces, podría regresar al techo de su casa en aquel año para terminar esa última bocanada y ese último día.

1 Comments:

Anonymous Anonymous remembered...

Cabrera!!!!!!!!! hace tiempo que no leí una de tus historias...y me quede con el link de Mnemea, oblivionmind.....me recuerda este nuevo nombre a la cosa de historia del semestre pasado.....respecto al texto...llega a la moraleja..que por eso no es bueno fumar y más que te basas tu vida en eso...en realidad hay otras menos obvias...pero ahí que dejar que los demás las encuentren...saludos y sabadaba...

8:23 PM  

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