Quiero tener frío
Víctor vio el parque a través de su ventana. Era un 24 de diciembre. Hacía mucho frío y había empezado a nevar a medio día. La gente se divertía maravillada con la nieve, un raro lujo en su ciudad. Víctor decidió salir a disfrutar de la nieve. Se abrigo con una gruesa chaqueta, encontró en su cajón una gorra negra y finalmente se puso unos guantes. Ya dispuesto a salir se oye desde la cocina Víctor, ven y ayúdame a preparar la cena.
Víctor se cambió. Ahora estaba en la cocina ayudando a su madre. Picando cebollas, rajando el tomate, preparando una salsa... Los cubiertos tenían que estar perfectamente acomodados. El tenedor, el plato, la cuchara y la cuchillo. Una copa y un vaso. ah, y que no se te olvide recoger los ingredientes que no utilizaste. Recuerda que hoy van a venir visitas, y tiene que estar todo limpio para esta Navidad.
Víctor regresó a su cuarto. La nieve seguía cayendo. Nuevamente se preparó para salir. Esta vez nadie lo detuvo. Cruzó las dos calles que lo separaban del parque y se detuvo contemplando la escena invernal.
Al fondo estaba la Parroquia Celestial de la cual salían las personas de la misa de las 6:30. Iban caminando apresuradamente, con frío, abrigadas e inclusive algunas con paraguas para protegerese de la nieve. En la plaza de la iglesia había varios carros que se iban a sortear ese día y varios parroquianos persuadiendo a los fiele para que compraran los últimos boletos. En las bancas habia vendedores ambulantes, y pobres con poco para cubrise de la nieve pidiendo una pequeña ayuda.
La pequeña calle estaba congestionada con las prisas de la gente. Unos que querían curzar para llegar al parque y posteriormente a sus carros para finalmente llegar a sus casas. Los carros que buscaban la manera de salir sin lastimar a nadie. Y los vendedores buscando vender algo de ultima hora que sólo entorpecían el paso de los peatones.
El parque era realmente grande. Se exendía por dos cuadras en linea con la iglesia. Todavía había gente disfrutando de la nieve pero eran menos. La noche se estaba acercando y la mayoría buscaba el refugio en sus casas, restaurantes o algún otro lado para pasar la navidad. El frío se tornaba cada vez más insoportable, y la nieve caía con mayor fuerza. Sin embargo Víctor estaba bien abrigado. Poco a poco los columpios se fueron vaciando, y todavía mas lentamente se fueron aquietando. Las bancas con novios se fueron sintiendo solitarias. Las hojas dejaron de revolotear con los perros y sus dueños. Los balónes cansados y mojados decidieron que había que parar. Los ángeles de nieve se sumieron en unos simples recuerdos. Las huellas se fueron borrando... y por primera vez Víctor se preguntó que estaba haciendo.
No sentía el frío. No sentía la nieve. No sentía la compañía. Víctor estaba... muerto.
Finalmente dijo para si mismo "Quiero tener frío.... y alguien que me abraze. Quiero tener frío... y que alguien me lo quite."
Entonces se fue caminando hacia la iglesia, hacia el parque, hacia las bancas con la esperanza de encontrar el calor en una noche de navidad.
.Para Sonia.