Sunday, June 01, 2008

De estrellas y otros locos

Hubo una vez un pintor que quería pintar a las estrellas. Lanzaba su cubeta al cielo y aventaba sus brochas al firmamento. Pasaban sus días de frustración y por más que lo intentaba solo lograba manchar el suelo. Pensaba días enteros y sufría de insomnio por un pequeño punto que estaba en el cielo. Tal vez era el punto más pequeño y el más insignificante, apenas perceptible por el ojo humano en la noche más despejada sin luna que opacara a las estrellas. Noche tras noche el mismo destello lo llamaba cual sirena, condenándolo a desperdiciar su pintura y consumiendo su sueño.
Así transcurría semanas y meses enteros. Hasta que una noche se le acercó aquella persona con quien ocasionalmente se encontraba en su ir y venir diario. "Solo un tonto se atrevería a pintar las estrellas y el firmamento. Mejor acercate y toma algo más sencillo como una manzana de aquel arbol." Y mirando aquel árbol de manzanas por unos segundos, perdió de vista al personaje y al cielo. Tan pronto volvió su mirada a su estrella vio como aquella persona se elevaba fácil y tranquilamente hacia el firmamento, saludándolo desde lo alto mientras que tomaba un pincel, tocaba aquella estrella haciendola bailar y finalmente desaparecer fugazmente para nunca ser vista otra vez.